Friday, January 23, 2004

Dos reediciones imprescindibles

Träd Gräs och Stenar. Djungelns Lag/ Mors Mors
Halv (1972-1973)

Spela Själv -tócalo tú mismo- era uno de los slogans que agitaba Träd Gräs och Stenar a comienzos de la década del ´70. Tú eres la música, nosotros sólo la banda, era otro. La idea de autoorganización flotaba en el aire y ellos ayudaron a darle forma con el Gardesfesterna, un festival al aire libre que conoció tres ediciones entre junio de 1970 y el año siguiente y puede considerarse la presentación en sociedad de la música progresiva sueca.
Mucho habría para decir sobre lo determinante de la visita de Terry Riley a Estocolmo en 1967, sobre el peculiar experimento social de los suecos durante el período, sobre ámbitos impensandos de convergencia como Fylkingen, el Moderna Museet (Museo de Arte Moderno), el jazz experimental que se dejaba escuchar en el Gyllene Cirkeln o los extraños sonidos psicodélicos que arreciaban entre las cuatro paredes del club Filips.
Lo haremos en alguna otra ocasión. Digamos aquí tan sólo que aquellos eran tiempos de confluencia. Y si bien la onda se expandió por la Europa del primer y segundo mundos, por el norte y el sur de América, por Japón y por Australia, en cada país adoptó idiosincracias muy diferentes.
Para muchos el Estado de Bienestar sueco, bajo la extendida hegemonía de los soialdemócratas, parecía lo más cercano al paraíso. No eran de la misma opinión los jóvenes del país del norte que decidieron configurar un movimiento autónomo con sus propios sellos discográficos (Silence, MNW), su propia distribuidora (SAM), sus foros musicales y hasta su propia revista (Musikens Makt). Y por supuesto, sus propios grupos que empezarían a brotar como hongos a partir de 1970. El radicalismo ideológico de la contracultura sueca sólo es parangonable a lo que, bajo circunstancias por entero diversas, ocurrió en Italia. Aunque en una observación más cuidadosa el símil se demuestre inaceptable. La sociedad civil italiana se caracterizó por un desgarramiento alarmante y su Estado se hallaba sumido en una vergonzosa corrupción. Más allá del calor y las proclamas del momento, las cosas en Suecia transcurrieron de modo más civilizado.
Träd Gräs och Stenar formó parte de la época. Ayudaron a configurarla cuando aún eran Parsons Sound, obra maestra de la experimentación minimalista que recién pudimos escuchar en el 2000 gracias a la edición de un CD doble por parte del sello Subliminal Sounds. Grabaciones de 1967-68 tan adelantadas a su época que el mundo aún está tratando de alcanzarlas. Como International Harvester anticiparon también el incipiente redescubrimiento del folk nativo y el movimiento comunal que explotaría poco después y que, bajo sucesivas metamorfosis, predomina hasta nuestros días. Su última reencarnación como TGS fue producto de un paulatino proceso de despojamiento hasta recrear una formación rockera básica de dos guitarras, bajo y batería. La banda acaba de protagonizar un regreso con gloria a través de Ajn Schvajn Draj, su primer disco en treinta años.
Djungelns Lag (La ley de la jungla) y Mors Mors (Bye Bye) consisten en grabaciones en vivo de sus constantes presentaciones en Escandinavia y apareieron originalmente en ediciones de mil copias en Tall, el sello del grupo. Mors Mors es un testamento póstumo que data de 1973. Stephen Malkmus los reedita ahora en USA con media hora de bonus en cada uno.
Sería injusto asumirlos como meros documentos de época. La intensidad de sus conciertos era admirable y superaba con creces a sus intentos en el estudio. Una base rítmica repetitiva y cortante y un par de guitarras que tejen progresiones paulatinas conforman el armazón de su sonido: un caldero donde se mezcla la improvisación, el minimalismo de Terry Riley (que influyó en otras maravillas del rock sueco como los discos de Arbete och Fritid y el de Algarnas Trädgard), las ragas indias, los Rolling Stones (hay un cover de “Last Time” en Mors Mors e hicieron uno de “Satisfaction” en su primer LP), la experimentación psicodélica de grupos como The Fugs y Holy Modal Rounders y ciertas escalas del folk escandinavo.
Una mirada rápida debería reparar en cómo “Tidigt om morgonen” transforma una estructura reconocible de blues en alguna otra cosa de definición más dudosa, en las semejanzas de un tema como “Dibio” con algunos de International Harvester, en las raíces folklóricas de “Munfiol”, en la suspensión interminable de “In kommer Gösta” (versión de un tema original de Philemon Arthur and the Dung, otro raro artefacto sueco de la época que acaba de regresar al ruedo con nuevo disco) y en las variaciones continuas de “Sommarlaten”, una canción que ya aparecía en el album de International Harvester y que aquí extienden en una extraordinaria versión de 27 minutos, ejemplo insigne de su modus operandi.
Träd Gräs och Stenar sufrirá una primera disolución en 1972. Los tiempos habían cambiado y las diferencias entre las distintas corrientes ideológicas de izquierda se habían vuelto intolerables. Tal vez una suerte de presentimiento los impulsó a separarse antes de la debacle de la música progresiva y de las ideologías progresistas, que en ese país lograron sostenerse hasta finales de la década. Nunca se fueron del todo, se reunían en ocasiones y tocaba aquí y allá. Gracias a las reediciones en CD y a la interminable arqueología sonora de nuestros días gozan ahora de una segunda oportunidad. Y a juzgar por su flamante album y su reciente gira por Estados Unidos, saben como honrar su pasado legendario sin perder el rumbo en el presente.

Norberto Cambiasso

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