Friday, September 16, 2011

El jazz que vino del frío


Le cabe a los países escandinavos el honor de haber sido pioneros a la hora de recibir a los pioneros del nuevo jazz.

Mientras Archie Shepp y Bill Dixon tocaban en la vecina Helsinki, ya en otoño de 1962 era posible ver al Cecil Taylor Unit (con Jimmy Lyons en saxo alto y Sunny Murray en batería) en algunos clubes que el tiempo volvería legendarios: el Metropol Jazz Center en Oslo, el Gyllene Cirkelen en Estocolmo y el Jazzhus Montmartre en Copenhague. En algunas sesiones se sumaría en saxo tenor un joven e ignoto Albert Ayler.

Antes incluso de que este nativo de Cleveland, gracias a los oficios de Bernard Stollman, adquiriera cierta celebridad truncada por su temprana muerte, se las ingeniaría para dejar su marca en una escena sueca que no atinaba a salir de su aislamiento. Providencial sería su encuentro con Bengt “Frippe” Nordström, un entusiasta saxofonista que el 25 de octubre de 1962 le organizaría a su amigo americano una sesión -de la que Frippe no participaría- junto al bajista Torbjörn Hultcrantz y el baterista Sunne Spangberg que se convertiría en Something Different!!!, la primera grabación de su carrera. Un año más tarde grabaría My Name Is Albert Ayler para una radio de Copenhagen junto a músicos daneses: Niels Bronsted al piano, Ronnie Gardiner en batería y un joven de 16 años que daría mucho que hablar en el futuro, el bajista Niels Henning Orsted Pedersen.

Inspirado por Ayler, Taylor y Coleman (quienes también tocarían en el Golden Circle), Nordström grabaría en 1967 una serie de solos de saxo (puesto que, a excepción del bajista Sven Hessle, casi ningún músico sueco quería tocar con él) bajo los lemas de “¡Improvisación total!”, “¡Espíritu creativo!” y “¡Composición espontánea!”. Un vinilo editado en su propia compañía Bird Notes bajo el nombre de Natural Music constituye una oscura muestra del grado de radicalidad de su sonido. Un verdadero precursor de la improvisación europea que aún hoy continúa siendo ignorado por la mayoría.

El propio Ayler regresaría a Europa en 1964, ya en plena madurez de su inusual estilo, junto a un cuarteto de ensueño que incluía en la base rítmica al mismísimo Murray y a Gary Peacock, los músicos con los que había grabado el mítico Spiritual Unity en el label ESP- Disk. Pero sería el cuarto hombre, por así decirlo, el trompetista Don Cherry, quien en los tardíos 60s promovería una escena sueca rediviva, hecha en partes iguales de memorables líneas melódicas, improvisaciones en forma de trance y una apertura democrática a todas las músicas del mundo. Algo que convertiría a los suecos en precursores indiscutidos de los formatos posteriores de World Music.

Cherry tocaría con todos: con el saxofonista Bernt Rosengren y con el trombonista Eje Thelin, empeñados ambos en hallar una transición que los llevara del be bop más estructural a un free más fluido; en dúo con el ubicuo Nordström, y hacia el ’67 formaría el extraordinario Eternal Rhythm Group, un colectivo de 14 músicos que además de Thelin contaba con el trombonista Albert Mangelsdorff, el guitarrista Sonny Sharrock, el pianista Joachim Kühn y el baterista Jacques Thollot.

Los sucesivos grupos de la época free de Thelin promoverían un cruce entre músicos escandinavos (Palle Danielsson, Rune Carlsson) y franceses (Barney Wilen, Thollot, el mismo Kühn, de proveniencia alemana pero radicado en París). Un anticipo del paneuropeísmo que con el correr del tiempo se adueñaría de la improvisación libre. Más local pero no menos importante sería el grupo del pianista Lasse Werner, que combinaba escalas modales y ritmos hindúes con formas de ligera ascendencia free. También en el ’67, el baterista sueco Sven Ake Johansson se asociaría con los germanos Peter Brötzmann y Peter Kowald para la grabación de For Adolphe Sax, uno de los discos fundacionales del free continental. Visitarían Suecia en agosto, poco después del Festival de los Días de Jazz de Estocolmo.

El final de la década atestiguaría la formación de GL Unit, furiosa Big Band liderada por el saxofonista Gunnar Lindqvist, de la cual participaría la créme de la improvisación sueca: Rosengren, Ake Johansson, Nordström, Spangberg, Allen Olsson, Roland Keijser, Bosse Skoglund, Bengt Berger y muchos más. La edición de un único disco, Orangutang! (1969) por el sello EMI, hoy inhallable, configura el rompecabezas de lo que sería la escena local durante el decenio siguiente.

Poco después, el saxo barítono de Ollson se uniría a la batería de Spangberg (¡sí!, el mismo que tocó con Ayler) y junto a Jörgen Adolfsson, Arvid Uggla y Tuomo Haapala formarían Iskra, una de las bandas tempranas de improvisación que se caracterizaba por ciertas líneas melódicas de abolengo asiático y latinoamericano, pasajes de free tonal y rítmicas festivas en torno al uso del amadindan, un enorme xilofón africano. En un pequeño teatro de Estocolmo serían los anfitriones de una serie de conciertos titulados Öppen Musik, que vería pasar a algunos de los músicos y grupos más creativos de aquel entonces: bandas como Rena Rama y Sevda (que cruzaban el jazz con la música turca) e intérpretes como el mencionado Rosengren y el gran trompetista sudafricano Mongezi Feza.

Los adelantados de la fusión del jazz con el folk escandinavo, las músicas étnicas, el rock progresivo, el minimalismo a la Terry Riley y la experimentación a ultranza serían sin duda Arbete och Fritid, fluida congregación de músicos formada en la ciudad universitaria de Uppsala en 1969 y por la que pasarían ex miembros de GL Unit como Keijser, Berger y Skoglund. Una amalgama fascinante que dominaría la escena de los ’70 y, muy especialmente, a uno de los colectivos señeros del movimiento alternativo más grande de Europa. Nos referimos a Ett Minne För Livet (Una memoria para la vida), suerte de alianza entre diversas bandas –Archimedes Badkar, Iskra, Spjärnsvallet y Vargavinter (el grupo de acompañamiento de la popular cantante Marie Selander)- que intercambiaban sus integrantes y propugnaban un compromiso político y comunitario que a finales de los ‘70 se hallaba en vías de extinción. Aquí, más que en cualquier otra parte, se sentiría la presencia inspiradora de Don Cherry, quien se haría tiempo para participar de Archimedes Badkar -síntesis perfecta entre todas las orientaciones musicales imaginables- y de su continuación, ya en los ’80, en la Bitter Funeral Beer Band, liderada por las percusiones africanas de Bengt Berger y la inconfundible trompeta de bolsillo del propio Cherry.

Un amplio abanico de posibilidades -que iba de la improvisación libre de Förklädd Gud (aka God in Disguise) a la impronta ayleriana del Mount Everest Trio (su saxofonista, Gilbert Holmström, estudió con Ayler en los ’60), de la energía incontenible de la Berits Halsband a experiencias de fusión como los primeros Wasa Express u Opposite Corner, del funk africano de Egba al gamelan balinés de Rena Rama- se adueñaría de un paisaje sueco cada vez más diversificado, sostenido en pequeños sellos como LIM (Live Improvised Music) o la serie Jazz i Sverige, editada por el sello Caprice. Pero merece una mención especial Lokomotiv Konkret, endiablada banda formada en 1978 y liderada por Dror Feiler, un músico de extremos ideológicos y sonoros por igual. Una suerte de guerrilla musical más cercana a la energía desbocada de esos combos alemanes asociados a los nombres de Peter Brötzmann o Alex von Schlippenbach que a las tradiciones improvisatorias nórdicas.

El festival Ad Lib 79 en Estocolmo, con la renovada integración entre músicos suecos y extranjeros, sancionaría el final de una década en donde la improvisación, pese a su relativo aislamiento, no dejaría de crecer y desarrollarse. Sería tarea de décadas sucesivas convencer al mundo de que, contra lo que muchos aún suponen en estos días, la escena sueca, si bien oscura, había alcanzado ya en los ’70 un progreso que nada tenía que envidiarles a las más conocidas de Gran Bretaña, Alemania u Holanda.


1 comment:

Norberto said...

Realmente vale la pena rastrear los músicos y bandas que aquí se mencionan. Se encontrarán con una musical box de innovaciones extraordinarias. Les aseguro que vuestro esfuerzo será recompensado con creces por el asombroso nivel del free sueco.