Thursday, September 22, 2011

El Oído Salvaje en LIMbO

Conciertos en el LIMb0

CICLO DE ARTE SONORO Y MUSICA EXPERIMENTAL
MUSEO DE ARTE MODERNO Y ALIANZA FRANCESA DE BUENOS AIRES PRESENTAN:

OIDO SALVAJE [ECUADOR]

VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE
20 HS CONCIERTO
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
AUDITORIO ALIANZA FRANCESA DE BUENOS AIRES
CORDOBA 946

COORDINACION: JORGE HARO

El Centro Experimental Oído Salvaje es un Colectivo activado en Quito por artistas de diferentes medios y geografías. Como RAEL (Radio Artística Experimental Latinoamericana) desarrolló laboratorios, audio foros e intervenciones. Entre 1997 y 2000 mantuvo al aire el programa radial de arte sonoro Navegantes del Eter. En 2001 RAEL se convirtió en Centro Experimental Oído Salvaje, teniendo como miembros permanentes a Iris Disse, Mayra Estévez y Fabiano Kueva, quienes alternadamente trabajan como realizadores, investigadores y productores de proyectos generados en colectivo, proyectos individuales y de apoyo a iniciativas artísticas afines. Los miembros de Oído Salvaje han recibido por sus trabajos 15 premios internacionales y participado en eventos a nivel internacional. Oído Salvaje ha publicado varios discos compilatorios de arte sonoro y radio experimental, así como varias investigaciones críticas sobre prácticas sonoras en Latinoamérica.

http://www.myspace.com/centroexperimentaloidosalvaje
http://www.antenas-intervenciones.blogspot.com/
http://www.vimeo.com/oidosalvaje

Fabiano Kueva [Ecuador]

Artista multimedios, productor radial, sonoro y gestor cultural. Es parte del Centro Experimental Oído Salvaje junto a Iris Disse y Mayra Estévez. Ha desarrollado proyectos de intervención en comunidades y espacios públicos urbanos; transmisiones por aire, satélite y web mediante bajas tecnologías de conexión. Ha publicado 10 discos compilatorios de arte sonoro, música afro-ecuatoriana y poesía. Obtuvo el 1er Premio Radiodrama en la III Bienal Latinoamericana de Radio México 2000 y el Premio Paris en la IX Bienal Internacional de Cuenca 2007. Recibió en 2010 una beca de la Fundación Príncipe Claus por su proyecto Poesía Mano a Mano: Memoria Sonora de Poesía Ecuatoriana. Ha sido residente de APEXART (NYC) y participado en eventos internacionales de arte contemporáneo, políticas culturales, arte sonoro y ”radialismo”.

http://www.myspace.com/fabianokueva
http://www.youtube.com/fabianokueva


Oído Salvaje en el LIMb0

Primera parte: versiones digitales de experiencias analógicas:
Intervención en vivo de Fabiano Kueva a partir de registros de video en baja resolución e improvisación sonora basada en grabaciones de campo, loops, beats y juguetes low-fi.

Segunda parte: devenir mediático:
Portafolio de proyectos y procesos desarrollados desde 1992 como colectivo Películas La Divina y Centro Experimental Oído Salvaje con bajas tecnologías de audio y video.

La presencia de Oído Salvaje en Conciertos en el LIMb0 cuenta con el apoyo de Experimentaclub LIMb0 -proyecto iberoamericano de intercambio artístico y cooperación cultural-
http://www.experimentaclublimbo.org/

más sinfo:
http://www.conciertosenellimb0.blogspot.com/
http://www.limb0.org/
http://www.museodeartemoderno.buenosaires.gov.ar/

Wednesday, September 21, 2011

Peculiaridades nórdicas


Recientemente se ha dicho de la libre improvisación escandinava que carece de distinción. Que su rapidez a la hora de albergar a los exiliados afroamericanos contribuyó al desarrollo de algunas individualidades de renombre internacional (Jan Garbarek, Terje Rypdal, John Tchicai) más que a la constitución de sus propias versiones del free. Nos hemos extendido con cierto detalle en el free sueco –aún a riesgo de abrumar al lector con demasiados datos y nombres- para contrarrestar este extendido prejuicio, producto del desconocimiento más que de un análisis pormenorizado.

Es cierto que los inicios de un jazz escandinavo maduro se relacionan con el aprendizaje de sus principales protagonistas como sidemen de los grandes innovadores americanos. Tampoco Noruega fue la excepción a esta regla. Las visitas que sucedieron al trío de Taylor, John Coltrane en 1963 y Charlie Mingus en 1964, disfrutaron de una amplia cobertura de prensa. Jan Garbarek, Terje Rypdal, Arild Andersen y Jon Christensen, los cuatro nombres fundamentales en los orígenes de la impro noruega, participarían, en mayor o menor medida, de alguna de las formaciones de George Russell, radicado en Estocolmo pero con frecuentes visitas a Oslo y al célebre festival de jazz de la ciudad de Molde. No es casual que estos cuatro músicos combinaran líneas free con escalas modales y melodías folk. A la fascinación por el periodo modal de Coltrane sumaban el conocimiento de primera mano del tratado neomodalista de Russell -Lydian Chromatic Concept of Tonal Organisation-, la influencia de Ayler y cía. y sus propias tradiciones nórdicas. Ejemplo eminente de semejante combinación sería Afric Pepperbird (1970), uno de los primeros discos del sello ECM y álbum fundacional del nuevo jazz noruego. Menos conocido pero igual de trascendente, el Svein Finnerud Trio, verdadera formación de vanguardia, cruzaba a partir del otoño del ’67 la influencia de Paul Bley en los teclados de Finnerud con el serialismo, la música concreta y la energía eléctrica de su base rítmica. La misma -Bjornar Andresen en bajo y Espen Rud en batería- que se reuniría con Terje Rypdal en 1970 para grabar el único y homónimo disco de Min Bul, otro trío con idéntica vocación eléctrica y rupturista.

Distinto es el caso del saxofonista John Tchicai, de padre congoleño y madre danesa, quien, a contramano de la tendencia generalizada, se mudaría a Nueva York en 1962 y participaría del Ascension de Coltrane (el pasaje de este último al free más experimental), del New York Eye and Ear Control de Ayler, y de dos grupos legendarios de la improvisación colectiva: New York Contemporary Five (con Don Cherry y Archie Shepp) y New York Art Quartet (Con Roswell Rudd y Milford Graves). De regreso en Dinamarca, hacia 1967 fundaría Cadentia Nova Danica, reuniendo a lo más granado de la improvisación danesa de ese entonces.

Común a la mayoría de las experiencias mencionadas era una suerte de traducción en clave folk del free afroamericano. Probablemente fuese este el rasgo más distintivo del sonido escandinavo. Un lirismo romántico que en Suecia anticipaban las líneas melódicas del saxo barítono de Lars Gullin y el tratamiento idiosincrático de esas tradiciones autóctonas en el Jazz pa svenska del pianista Jan Johansson. Que luego se asociaría, como declinación nórdica del jazz, a las piezas de Garbarek y al sello ECM. Y cuyos antecedentes se remontaban a la historia política de la región. Porque allí la socialdemocracia, lejos de constituir apenas un partido político entre otros, era la forma misma que había adoptado la modernidad. Una doble alianza a partir de los años ‘30 -entre capital y trabajo por un lado y entre el sector industrial y la sociedad agraria tradicional por el otro- que explica mejor que cualquier elección individual la fuerza con la que persistirían, a lo largo del siglo XX, las tendencias autóctonas y folklóricas.

Friday, September 16, 2011

El jazz que vino del frío


Le cabe a los países escandinavos el honor de haber sido pioneros a la hora de recibir a los pioneros del nuevo jazz.

Mientras Archie Shepp y Bill Dixon tocaban en la vecina Helsinki, ya en otoño de 1962 era posible ver al Cecil Taylor Unit (con Jimmy Lyons en saxo alto y Sunny Murray en batería) en algunos clubes que el tiempo volvería legendarios: el Metropol Jazz Center en Oslo, el Gyllene Cirkelen en Estocolmo y el Jazzhus Montmartre en Copenhague. En algunas sesiones se sumaría en saxo tenor un joven e ignoto Albert Ayler.

Antes incluso de que este nativo de Cleveland, gracias a los oficios de Bernard Stollman, adquiriera cierta celebridad truncada por su temprana muerte, se las ingeniaría para dejar su marca en una escena sueca que no atinaba a salir de su aislamiento. Providencial sería su encuentro con Bengt “Frippe” Nordström, un entusiasta saxofonista que el 25 de octubre de 1962 le organizaría a su amigo americano una sesión -de la que Frippe no participaría- junto al bajista Torbjörn Hultcrantz y el baterista Sunne Spangberg que se convertiría en Something Different!!!, la primera grabación de su carrera. Un año más tarde grabaría My Name Is Albert Ayler para una radio de Copenhagen junto a músicos daneses: Niels Bronsted al piano, Ronnie Gardiner en batería y un joven de 16 años que daría mucho que hablar en el futuro, el bajista Niels Henning Orsted Pedersen.

Inspirado por Ayler, Taylor y Coleman (quienes también tocarían en el Golden Circle), Nordström grabaría en 1967 una serie de solos de saxo (puesto que, a excepción del bajista Sven Hessle, casi ningún músico sueco quería tocar con él) bajo los lemas de “¡Improvisación total!”, “¡Espíritu creativo!” y “¡Composición espontánea!”. Un vinilo editado en su propia compañía Bird Notes bajo el nombre de Natural Music constituye una oscura muestra del grado de radicalidad de su sonido. Un verdadero precursor de la improvisación europea que aún hoy continúa siendo ignorado por la mayoría.

El propio Ayler regresaría a Europa en 1964, ya en plena madurez de su inusual estilo, junto a un cuarteto de ensueño que incluía en la base rítmica al mismísimo Murray y a Gary Peacock, los músicos con los que había grabado el mítico Spiritual Unity en el label ESP- Disk. Pero sería el cuarto hombre, por así decirlo, el trompetista Don Cherry, quien en los tardíos 60s promovería una escena sueca rediviva, hecha en partes iguales de memorables líneas melódicas, improvisaciones en forma de trance y una apertura democrática a todas las músicas del mundo. Algo que convertiría a los suecos en precursores indiscutidos de los formatos posteriores de World Music.

Cherry tocaría con todos: con el saxofonista Bernt Rosengren y con el trombonista Eje Thelin, empeñados ambos en hallar una transición que los llevara del be bop más estructural a un free más fluido; en dúo con el ubicuo Nordström, y hacia el ’67 formaría el extraordinario Eternal Rhythm Group, un colectivo de 14 músicos que además de Thelin contaba con el trombonista Albert Mangelsdorff, el guitarrista Sonny Sharrock, el pianista Joachim Kühn y el baterista Jacques Thollot.

Los sucesivos grupos de la época free de Thelin promoverían un cruce entre músicos escandinavos (Palle Danielsson, Rune Carlsson) y franceses (Barney Wilen, Thollot, el mismo Kühn, de proveniencia alemana pero radicado en París). Un anticipo del paneuropeísmo que con el correr del tiempo se adueñaría de la improvisación libre. Más local pero no menos importante sería el grupo del pianista Lasse Werner, que combinaba escalas modales y ritmos hindúes con formas de ligera ascendencia free. También en el ’67, el baterista sueco Sven Ake Johansson se asociaría con los germanos Peter Brötzmann y Peter Kowald para la grabación de For Adolphe Sax, uno de los discos fundacionales del free continental. Visitarían Suecia en agosto, poco después del Festival de los Días de Jazz de Estocolmo.

El final de la década atestiguaría la formación de GL Unit, furiosa Big Band liderada por el saxofonista Gunnar Lindqvist, de la cual participaría la créme de la improvisación sueca: Rosengren, Ake Johansson, Nordström, Spangberg, Allen Olsson, Roland Keijser, Bosse Skoglund, Bengt Berger y muchos más. La edición de un único disco, Orangutang! (1969) por el sello EMI, hoy inhallable, configura el rompecabezas de lo que sería la escena local durante el decenio siguiente.

Poco después, el saxo barítono de Ollson se uniría a la batería de Spangberg (¡sí!, el mismo que tocó con Ayler) y junto a Jörgen Adolfsson, Arvid Uggla y Tuomo Haapala formarían Iskra, una de las bandas tempranas de improvisación que se caracterizaba por ciertas líneas melódicas de abolengo asiático y latinoamericano, pasajes de free tonal y rítmicas festivas en torno al uso del amadindan, un enorme xilofón africano. En un pequeño teatro de Estocolmo serían los anfitriones de una serie de conciertos titulados Öppen Musik, que vería pasar a algunos de los músicos y grupos más creativos de aquel entonces: bandas como Rena Rama y Sevda (que cruzaban el jazz con la música turca) e intérpretes como el mencionado Rosengren y el gran trompetista sudafricano Mongezi Feza.

Los adelantados de la fusión del jazz con el folk escandinavo, las músicas étnicas, el rock progresivo, el minimalismo a la Terry Riley y la experimentación a ultranza serían sin duda Arbete och Fritid, fluida congregación de músicos formada en la ciudad universitaria de Uppsala en 1969 y por la que pasarían ex miembros de GL Unit como Keijser, Berger y Skoglund. Una amalgama fascinante que dominaría la escena de los ’70 y, muy especialmente, a uno de los colectivos señeros del movimiento alternativo más grande de Europa. Nos referimos a Ett Minne För Livet (Una memoria para la vida), suerte de alianza entre diversas bandas –Archimedes Badkar, Iskra, Spjärnsvallet y Vargavinter (el grupo de acompañamiento de la popular cantante Marie Selander)- que intercambiaban sus integrantes y propugnaban un compromiso político y comunitario que a finales de los ‘70 se hallaba en vías de extinción. Aquí, más que en cualquier otra parte, se sentiría la presencia inspiradora de Don Cherry, quien se haría tiempo para participar de Archimedes Badkar -síntesis perfecta entre todas las orientaciones musicales imaginables- y de su continuación, ya en los ’80, en la Bitter Funeral Beer Band, liderada por las percusiones africanas de Bengt Berger y la inconfundible trompeta de bolsillo del propio Cherry.

Un amplio abanico de posibilidades -que iba de la improvisación libre de Förklädd Gud (aka God in Disguise) a la impronta ayleriana del Mount Everest Trio (su saxofonista, Gilbert Holmström, estudió con Ayler en los ’60), de la energía incontenible de la Berits Halsband a experiencias de fusión como los primeros Wasa Express u Opposite Corner, del funk africano de Egba al gamelan balinés de Rena Rama- se adueñaría de un paisaje sueco cada vez más diversificado, sostenido en pequeños sellos como LIM (Live Improvised Music) o la serie Jazz i Sverige, editada por el sello Caprice. Pero merece una mención especial Lokomotiv Konkret, endiablada banda formada en 1978 y liderada por Dror Feiler, un músico de extremos ideológicos y sonoros por igual. Una suerte de guerrilla musical más cercana a la energía desbocada de esos combos alemanes asociados a los nombres de Peter Brötzmann o Alex von Schlippenbach que a las tradiciones improvisatorias nórdicas.

El festival Ad Lib 79 en Estocolmo, con la renovada integración entre músicos suecos y extranjeros, sancionaría el final de una década en donde la improvisación, pese a su relativo aislamiento, no dejaría de crecer y desarrollarse. Sería tarea de décadas sucesivas convencer al mundo de que, contra lo que muchos aún suponen en estos días, la escena sueca, si bien oscura, había alcanzado ya en los ’70 un progreso que nada tenía que envidiarles a las más conocidas de Gran Bretaña, Alemania u Holanda.