Showing posts with label Italia. Show all posts
Showing posts with label Italia. Show all posts
Tuesday, June 25, 2013
Battiato en la Usina del Arte
Pueden leer mi comentario del recital de Battiato en http://revistaotraparte.com/semanal/musica/franco-battiato-en-la-usina-del-arte/
Wednesday, December 01, 2004
El despegue milagroso de Domenico Modugno

1- Dicen que en 1954 el propio Frank Sinatra se entusiasmó cuando en Roma, en un homenaje que la RAI había organizado en su honor, escuchó a un joven que se hacía acompañar con la guitarra mientras cantaba. El desconocido en cuestión respondía al nombre de Domenico Modugno y manifestaba algunas características fuera de lo común para la época: cantaba temas de su propia autoría, a la manera de esos cantautori que en Italia se impondrían recién una década más tarde; y lo hacía en un dialecto peculiar que mezclaba el pugliese y el siciliano.
Ejemplo insigne de esos primeros esfuerzos a los que dedicaría tres años de su vida es una canción como U pisci spada, motivo que contrastaba ciertas inflexiones deudoras de las óperas de Mozart con la melancolía desesperada de ese universo meridional de pescadores que había retratado Visconti en La Terra Trema.
Su posterior traspaso al napolitano elude las mezquindades de la convención. Ya de por sí resultaba extraño que alguien de origen no napolitano -había nacido en la provincia de Bari en 1928-, versado en una generosa cantidad de dialectos, se atreviera a incursionar en el sacrosanto territorio de la tradición partenopea. Más escandaloso aún, Modugno subvertía la tradición al acortar la melodía y desplazar las sílabas donde debían caer los acentos. Es el caso de Strada ‘nfosa.
Y los memorables versos de Resta cu’mme -“Nun me’mporta d’o passato/ num me ‘mporta ‘e chi t’avuto/ resta cu’mme” (No me importa el pasado/ no me importa quien te ha tenido/ quédate conmigo)- alardeaban de una devoción por la mujer amada ajena al machismo reinante y desafiaban a la hipócrita moral católica de entonces, sustentada en la virginidad y en la exhibición pública de las sábanas de la primera noche de matrimonial amor.
La canción fue censurada por una democracia cristiana (DC) que vivía su hora más difícil desde la riconstruzione de posguerra. Eran los tiempos de la denominada legge truffa -una vergonzosa ley impulsada por el propio De Gasperi que transformaba las reglas de juego democráticas para aislar a la izquierda-, de las alianzas de la DC con el MSI (la extrema derecha neofascista) bendecidas por el Vaticano, de la restricción de las libertades civiles durante la guerra fría, amparándose en el desafortunado concepto de “democracia protegida” (la idea de que el estado italiano era aún vulnerable y debía protegerse de sus enemigos).
“Cantar en dialecto era una reacción a la imposición de tener que vivir en italiano”. En una curiosa inversión, Modugno erigía el dialecto -tan ligado a costumbres y ritos de proverbial provincianismo- en una lengua que apelaba a la modernidad, que sancionaba un progreso que la década demostraría incontenible.
2- Cuando en 1958 Modugno sube al escenario de San Remo hacía ya tres años que cantaba en italiano ritmos ligeramente valseados de dosificada nostalgia, como la bellísima Vecchio Frac. Pero sus canciones sólo eran apreciadas por un restringido círculo de conocedores. Para el gran público era un perfecto desconocido.
Y de repente allí está, ese dandy elegante de eterno bigote, venciendo sus aprensiones y entonando ese estribillo que se volvería tan famoso -“Volare, oh, oh!/ Cantare, oh, oh, oh!/ Nel blu, dipinto de blu/ Felice di stare lassù...”- abriendo los brazos como para lanzarse al vacío (en una imagen que recuerda el famoso fotomontaje de Yves Klein pero se inspira en realidad en Le coq rouge, un cuadro de Chagall) o como queriendo beberse el infinito azul del cielo. El éxito es inmediato, la platea enloquece, la gente corea el ritornello mientras agita sus pañuelos. Por fin la música ligera vence a la ley de gravedad y deviene moderna. Despega junto a la economía y se convierte en la banda de sonido del milagro italiano.
3- Varias son las razones que explican la inmensa fortuna de Nel blu, dipinto de blu.
La más inmediata -y por cierto no la menos importante-, la voz del propio Modugno: nasal, estrangulada, plena de inflexiones regionales y de una expresividad sin culpa, natural, carente de esas exageraciones retóricas tan frecuentes por entonces.
También ayuda la actitud. En una época donde los intérpretes entonaban melodías melosas con letras decididamente pasatistas y tendían a cantar con las manos cruzadas sobre el corazón, el gesto ínfimo de estirar los brazos constituye toda una señal.
Ni hablar de la inspiración en el rhythm & blues que delata un ritmo de cuatro cuartos más acentuado que de costumbre, especie de Only You (el conocido tema de los Platters) acelerado. Y esas ansias de libertad, ese optimismo generalizado que trasuntan versos tan extraños como el que da título a la canción.
4- No es necesario abundar en el derrotero posterior de Nel blu, dipinto de blu. Rebautizada Volare en los EEUU, se convierte en un fenomenal éxito de ventas. Supera los 22 millones de copias y es versionada por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong entre cientos de intérpretes. Todo había comenzado por casualidad. Un sujeto cualquiera puso al aire el disco en una radio de Michigan y al día siguiente llamaron 2000 personas que deseaban volver a escucharlo. Lo vuelve a pasar y adivinen qué, otras 2000 personas claman por el tema. La aparición del mismísimo Modugno en el show televisivo de Ed Sullivan terminaría por desatar el furor.
En Italia vende de golpe la exorbitante cifra (para esos tiempos) de entre 800.000 y 900.000 copias. El ´58 es un año clave para la industria discográfica del país mediterráneo. La RCA comienza a distribuir los discos de Elvis y el 45 rpm reemplaza definitivamente al vetusto disco de 78 revoluciones. Los jóvenes consumían los hits a través de los miles de jukebox dispersos en los lugares más distantes y comenzaban a imponerse programas de concursos televisivos como Il Musichiere, donde se trataba de adivinar el nombre de las canciones que se transmitían. Como se ve, el estado de la tecnología, en pleno proceso de ebullición y de una hegemonía americana que será irreversible, ayuda al despegue de los ideales modernizadores de Volare. El reino de la evasión se tiñe de barras y estrellas mientras comienza la agonía de la canción tradicional.
Durante la década del ’60 -hasta el ´66- Modugno dominará la música ligera. Coloca otros tres temas -Piove al año siguiente, Addio...Addio...! en el ´62 y Dio, come ti amo! en el ’66- entre los triunfadores del festival de San Remo, anticipa la moda de los urlatori -que tendrá a Adriano Celentano como su representante más equívoco y a Mina como su manifestación más exquisita- e inspira la escuela genovesa de cantautores (Umberto Bindi, Gino Paoli, Luigi Tenco, Sergio Endrigo, Fabrizio de Andrè, Bruno Lauzi).
5- Decía el musicólogo Massimo Mila en un ensayo titulado Le canzoni di San Remo e quelle di Modugno: “Ahora en Italia las canzonette se escriben casi exclusivamente para la radio, y es por esto que sufren de anemia, porque la radio no es un público, la radio no es un ambiente, la radio no es un lugar físico determinado. La radio es un micrófono, detrás del cual hay demasiadas cosas para que pueda convertirse en una presencia concreta. Y así la canzonetta vive en una condición de aislamiento social que nada tiene que envidiarle al más arduo contrapunto dodecafónico. Hay una excepción en Italia que confirma la regla, porque es uno que no escribe para la radio y tiene un público, pequeño pero real. Es Modugno...”
Mila, uno de los grandes musicólogos cultos de Italia, daba en el clavo. Lo que hacia 1958 tiende a desaparecer, -cosa que percibe y expresa muy bien un tema como Volare- es el aislamiento social de la pequeña comunidad rural y provinciana, de la mano de un boom de la producción que da pie para que se hable del milagro económico. Traumático, desordenado pero incontenible. Las exportaciones se convierten en el hilo conductor del crecimiento, cambiando el patrón de expansión por demanda interna que había dominado el período anterior, las fábricas del norte -lideradas por la producción de autos de la FIAT- introducen la cadena de montaje fordista y el proceso de automación, surge el operaio massa, el nuevo tipo de obrero "descalificado" que será la niña mimada de la teoría autonomista marxista de los '60 y '70, se incrementa la producción de electrodomésticos y cientos de miles de personas emigran del sur hacia los centros industriales septentrionales en búsqueda de un bienestar que el campo volvía cada vez más esquivo. Asoma la dorada década del ´60, plena de prosperidad según la percepción popular; sometida a peligrosos desajustes estructurales que darán lugar a la contestación del bienio ’68-’69, según unos pocos observadores atentos.
Pero esa es otra historia. Y habrá más canciones y anécdotas que sepan reflejarla como se merece.
Norberto Cambiasso
Thursday, March 25, 2004
Más sobre Italia & Chomsky & anti-globalización
Dos comentarios siguiendo en la línea italiana. El primero es sobre la impecable continuidad editorial, a través del mundo, de la revista de música Rolling Stone, que en su edición italiana de este viernes anuncia en tapa una entrevista central al rocker número uno nacional, Vasco Rossi, hecha por el número uno, ay, de las motos, Valentino Rossi, de 25 años. Las preguntas son así: “¿Cómo te preparás antes de un concierto?”, "¿Cómo componés una canción?”, “¿Es difícil? Porque a los grupos ingleses se les hace fácil, no se les entiende lo que dicen, je-je”, etc. La entrevista viene en CD y el número incluye, además, un informe sobre narcotráfico mundial y otro sobre el carnaval de Bahia.
El segundo, sobre la edición de un libro en Italia que espantaría, e indignaría, al lector argentino, sea o no kirchnerista: el título es Elogio dell’America y su autor, Mario A. Rigoni, invita a los lectores a superar las impresiones superficiales de la “república imperial”, como llamaba Raymond Aron a los Estados Unidos. Un país que tuvo el mérito, apenas, de defender la causa de la libertad en el siglo de los totalitarismos. Francia, la nación europea más anti-norteamericana, ya anunció que la traducción tardará en realizarse. Es que el libro es de una impertinencia del todo italiana, o inglesa (para el caso es lo mismo), y promete muchas polémicas en ese “viejo continente, timorato y acomodaticio, que parece vivir en eternas vacaciones” (palabras del autor).
Más sobre Noam "Ojos de Panda" Chomsky, y anti-globalización, y narcodemocracia, y, bueno...
Sergio Di Nucci
Dos comentarios siguiendo en la línea italiana. El primero es sobre la impecable continuidad editorial, a través del mundo, de la revista de música Rolling Stone, que en su edición italiana de este viernes anuncia en tapa una entrevista central al rocker número uno nacional, Vasco Rossi, hecha por el número uno, ay, de las motos, Valentino Rossi, de 25 años. Las preguntas son así: “¿Cómo te preparás antes de un concierto?”, "¿Cómo componés una canción?”, “¿Es difícil? Porque a los grupos ingleses se les hace fácil, no se les entiende lo que dicen, je-je”, etc. La entrevista viene en CD y el número incluye, además, un informe sobre narcotráfico mundial y otro sobre el carnaval de Bahia.
El segundo, sobre la edición de un libro en Italia que espantaría, e indignaría, al lector argentino, sea o no kirchnerista: el título es Elogio dell’America y su autor, Mario A. Rigoni, invita a los lectores a superar las impresiones superficiales de la “república imperial”, como llamaba Raymond Aron a los Estados Unidos. Un país que tuvo el mérito, apenas, de defender la causa de la libertad en el siglo de los totalitarismos. Francia, la nación europea más anti-norteamericana, ya anunció que la traducción tardará en realizarse. Es que el libro es de una impertinencia del todo italiana, o inglesa (para el caso es lo mismo), y promete muchas polémicas en ese “viejo continente, timorato y acomodaticio, que parece vivir en eternas vacaciones” (palabras del autor).
Más sobre Noam "Ojos de Panda" Chomsky, y anti-globalización, y narcodemocracia, y, bueno...
Sergio Di Nucci
Wednesday, March 24, 2004
La Voce: Vita breve ma intensa
Hace diez años nacía en Italia (justamente, en los momentos en que Silvio Berlusconi ingresaba en política), un periódico fundado por el gran ensayista italiano Indro Montanelli (1909-2001): se llamó La Voce y duró apenas un año, desde el 22 de marzo de 1994 hasta el 12 de abril del '95: vida breve, pero intensa. El mérito del diario fue el de encontrar un espacio en momentos de la confrontación entre la derecha y la izquierda en el ’94 italiano. Otro no menor, pero sí equivocado: el de convertir las propias convicciones de sus redactores en una verdadera obsesión. De ese modo, se espantó al lector en vez de acercarlo a un enfrentamiento común en contra de las elementales miserias de la vida y de la política italiana. La izquierda, y quizás la italiana sea la más irrefutable de todas las izquierdas, aplaudió a La Voce. Y se entiende muy bien por qué: el diario era temperamental hasta en los análisis de la música progresiva (y mostraba irritación, por ejemplo, ante la "irreductible pretensión" de Franco Battiato). El lector, a menudo iluso, terminaba confundido y, a veces, decepcionado. Se atacaban sus gustos que pasaban por reputados pero, sobre todo, se atacaban sus mini-certezas. Al igual que Esculpiendo Milagros, si sus lectores hubiesen sido tantos como las opiniones sobre su naufragio, hoy La Voce sería uno de los principales medios en su entorno. En vez de esto, hoy queda apenas una larga sombra que a veces se torna elegante. Como no podía ser de otro modo, ya existen varias tesis sobre el asunto. Las dos más afectuosas y recomendables, según uno de sus redactores que hoy trabaja para el Corriere della Sera, son las de Cristina Luini, de la Universidad Católica de Milán, y la de Marilisa Palumbo, del Iulm. Pueden ser leídas pidiéndoselas vía mails a las autoras: cristina.luini@tin.it y marilisapalumbo@hotmail.com
Sergio Di Nucci
Hace diez años nacía en Italia (justamente, en los momentos en que Silvio Berlusconi ingresaba en política), un periódico fundado por el gran ensayista italiano Indro Montanelli (1909-2001): se llamó La Voce y duró apenas un año, desde el 22 de marzo de 1994 hasta el 12 de abril del '95: vida breve, pero intensa. El mérito del diario fue el de encontrar un espacio en momentos de la confrontación entre la derecha y la izquierda en el ’94 italiano. Otro no menor, pero sí equivocado: el de convertir las propias convicciones de sus redactores en una verdadera obsesión. De ese modo, se espantó al lector en vez de acercarlo a un enfrentamiento común en contra de las elementales miserias de la vida y de la política italiana. La izquierda, y quizás la italiana sea la más irrefutable de todas las izquierdas, aplaudió a La Voce. Y se entiende muy bien por qué: el diario era temperamental hasta en los análisis de la música progresiva (y mostraba irritación, por ejemplo, ante la "irreductible pretensión" de Franco Battiato). El lector, a menudo iluso, terminaba confundido y, a veces, decepcionado. Se atacaban sus gustos que pasaban por reputados pero, sobre todo, se atacaban sus mini-certezas. Al igual que Esculpiendo Milagros, si sus lectores hubiesen sido tantos como las opiniones sobre su naufragio, hoy La Voce sería uno de los principales medios en su entorno. En vez de esto, hoy queda apenas una larga sombra que a veces se torna elegante. Como no podía ser de otro modo, ya existen varias tesis sobre el asunto. Las dos más afectuosas y recomendables, según uno de sus redactores que hoy trabaja para el Corriere della Sera, son las de Cristina Luini, de la Universidad Católica de Milán, y la de Marilisa Palumbo, del Iulm. Pueden ser leídas pidiéndoselas vía mails a las autoras: cristina.luini@tin.it y marilisapalumbo@hotmail.com
Sergio Di Nucci
Subscribe to:
Posts (Atom)