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Monday, December 01, 2014

Vendiendo Inglaterra por una libra

A partir de esta semana pueden hallar en las librerías de Buenos Aires (y espero que en algunas otras del país) el primer volumen de mi trilogía sobre el rock progresivo británico. ¡Muchísimas gracias a todos los que acudieron a la presentación y desafiaron al temporal!

Tuesday, October 04, 2011

Rojo y negro

En ningún otro lugar como en Francia el discurso de la crítica cortejó tanto los tonos cargados de la retórica militante negra. Free Jazz Black Power, de Philippe Carles y Jean-Louis Comolli, fue su manifiesto más extremo. Este texto incendiario de 1971 se inspiraba en el célebre Blues People (1963) de LeRoi Jones y reinterpretaba el nacionalismo cultural afroamericano del crítico y poeta de Newark en clave anticolonialista. Su argumento, tan fascinante como fechado, asumía que el racismo era un problema ideológico que ocultaba una explotación de tipo más general: la del capitalismo norteamericano y, en última instancia, la del imperialismo occidental.


“Nosotros creemos que esta contradicción entre valores blancos y valores negros, que se producen en las colonizaciones y las resistencias a esas colonizaciones del jazz, no es más que uno de los momentos de la contradicción principal entre colonizadores y colonizados, explotadores y explotados: el capitalismo y sus presas. La ideología racista, la desvalorización de una raza y de una cultura en beneficio de otra, son los efectos, el producto del expansionismo capitalista y tienen por función la de justificarlo” (pp. 39-40)

Y más adelante: “En el caso de América, el ‘problema negro’ es en última instancia el de la explotación de una categoría de la población por la clase en el poder y sus aliados (el racismo, recordémoslo, es un producto ideológico...)” (p. 84)

El título de la primera parte –“más que un problema negro: un problema blanco”- era programático. En esta versión el jazz se leía como terreno privilegiado de la lucha ideológica y el free jazz constituía el ámbito de resistencia a la apropiación cultural (en realidad, una expropiación) que la ideología dominante (blanca, capitalista y norteamericana) había hecho de las tradiciones musicales afroamericanas. De ahí que el free fuese el aliado natural de un Black Power que, al luchar contra la opresión generalizada de los negros americanos, se convertía en modelo anticipatorio de una guerra antiimperialista de alcance global.

“Correlativamente, después del fin de la guerra de Argelia, el proceso de descolonización de África se precipita... La resistencia del tercer mundo (Cuba, Vietnam, América Latina) al imperialismo americano concierne directamente a los negros americanos, poniendo fin a su sentimiento de aislamiento, resquebrajando la imagen ambigua de una América ‘liberal’ y pujante...” (p. 55)

Era esta una línea de interpretación paradójica. Por un lado coincidía con el extremismo racial de los Black Panthers, con una inflexión tercermundista. No había término medio porque “en una situación de tipo colonial, la instancia cultural está directamente determinada por la política: la cultura o es la de los colonizados o es la de los dominadores. Es decir que si ella no es revolucionaria, se encuentra automáticamente al servicio de la ideología dominante y del capitalismo.” (p. 400) Una posición maximalista que se oponía a cualquier tipo de complicidad con la dominación capitalista y muy en particular, a cualquier atisbo de autonomía para la esfera estética: la forma privilegiada en que, al menos de Kant en adelante, se habían entendido a sí mismas la cultura y la música occidentales.

Por otra parte, siendo el racismo un mero problema ideológico que ocultaba una explotación de clase más general, toda especificidad que pudiera detentar la opresión de los afroamericanos desaparecía en el marco extendido de la colonización europeo-occidental, de la cual el imperialismo yanqui no era más que su última metamorfosis.

La agitación de los dos críticos franceses combinaba, en una melange característica de la época, la adaptación del relato de LeRoi Jones a través de un vocabulario marxista althusseriano (“aparatos ideológicos del Estado”, “contradicciones principales”, “sobredeterminación”), con el discurso anticolonialista de teóricos como Albert Memmi y Franz Fanon (no por casualidad, originarios de colonias francesas), con la crítica situacionista a la recuperación de la cultura y con una lectura adorniana de los mecanismos de la industria cultural en contra del propio Adorno (puesto que a diferencia del filósofo frankfurtiano, el modo de combatir la integración forzada de los intereses comerciales consistía en la politización comprometida, no en la autonomía artística del modernismo).

En resumidas cuentas, se trataba de una intervención directa en el debate acerca de las condiciones francesas posteriores al trauma argelino y al levantamiento del ’68, episodios ambos que ilustraban bien las ansiedades lógicas de una sociedad en transición, cuya peculiaridad (compartida tal vez con Italia) consistía en la necesidad de resolver simultáneamente los dilemas de una sociedad posindustrial y de sus persistencias preindustriales, de un desarrollo económico y tecnocrático que chocaba con sus ancestrales tradiciones administrativas. Una Francia en acelerada transformación donde, al igual que en otras partes de Europa, un sector restringido de su población -estudiantes e intelectuales de clase media- parecía sentirse avergonzada de su propia prosperidad.

Saturday, February 26, 2011

In-fusiones de jazz


Reproduzco más abajo la reseña de un nuevo libro sobre jazz que acaba de salir en España y en el que colaboro con un capítulo sobre improvisación libre en algunas partes de Europa. Se trata de una iniciativa de Julián Ruesga que va en el mismo sentido de Más allá del rock, el libro que compilamos juntos hace ya más de un año. He visto que en España está a la venta por unos veinte euros. Sería fantástico si algún alma noble decidiera arreglar con Ruesga para hacer una edición argentina o latinoamericana. Yo mismo aún no lo tengo, aunque espero recibir algunas copias. Al menos, cumplo en informarles que el libro existe.


Varios autores (Ed. Julián Ruesga)
ISBN: 978-84-614-5668-0

Edita: arte-facto, colectivo cultura contemporánea
ICAS, Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla


Las investigaciones y reflexiones sobre los cambios que se están produciendo en las culturas locales, ante el influjo de las industrias culturales transnacionales y el desarrollo de los medios y tecnologías de la comunicación, están aportando elementos críticos y conocimientos que facilitan la adaptación, creatividad e innovación de los profesionales de la cultura ante las transformaciones y demandas sociales que provocan estos cambios. El colectivo “arte-facto” ha publicado ya tres libros desde esta perspectiva y acaba de publicar el cuarto. En esta ocasión se trata de In-fusiones de jazz, un libro de casi 300 páginas que en ocho capítulos se ocupa de la transformación de la música de jazz en los últimos 60 años. El libro revisa la relación del jazz con el flamenco, con las músicas latinas, con las vanguardias de la tradición académica occidental, el jazz en manos de músicos europeos, su encuentro con la electrónica y las tecnologías digitales y, en fin, las hibridaciones que estos cruces han producido, transformando un género musical que en origen estaba asociado a un lugar, Nueva Orleans, hoy expandido y relocalizado por todo el mundo.

Aunque más que relocalizado, o además, habría que decir “resignificado”. Al fin y al cabo, como muestra el libro, la transformación del jazz ha sido el resultado de diversas relecturas, a través de sucesivas generaciones de músicos y audiencias, en su difusión por diferentes territorios geográficos y culturales del planeta. El libro muy bien podría haberse subtitulado: Apuntes para otra historia del jazz, ya que trata de músicos y músicas que normalmente quedan fuera de las narrativas al uso o, a lo más, como notas a pie de página o exotismos en las historias del jazz norteamericano. Muy acertadamente, el principio que sustenta el libro se basa en la exploración y análisis de la música de jazz desde una doble perspectiva: como expresión del espacio cultural que la produce y como elemento de transformación de las culturas musicales que la han recibido y en las que se inscribe. Desde esta perspectiva el libro revisa la “jazzificación” de algunas músicas y las transformaciones del jazz en su encuentro con ellas a través de los músicos que la han hecho posible y los contextos que han favorecido estas operaciones.

El primer capítulo, escrito por Julián Ruesga -que también coordina el libro- sirve de introducción general, focalizando el jazz en tres momentos importantes de su difusión y contacto con otros espacios culturales durante el siglo XX: la Europa de entreguerras, el Caribe de los años ’50 y la década de los ’60 en Estados Unidos. El belga Luc Delannoy, con varios libros publicados sobre el tema, se ocupa del jazz latino y la actual diáspora latinoamericana por el mundo. Luís Clemente escribe sobre el jazz-flamenco. El músico argentino Daniel Varela escribe sobre las interconexiones entre el jazz y las músicas de tradición académica occidental. Norberto Cambiasso (director de la blog-revista Esculpiendo Milagros) escribe el capítulo dedicado al jazz en Europa y la efervescencia política en la que surgió la “improvisación libre” en los ’60-’70. Santiago Tadeo (creador de la revista digital Acidjazz Hispano) cuenta en un extenso capítulo el encuentro del jazz con la electrónica y lo digital en las últimas décadas y las nuevas sonoridades y estéticas que ha producido. Continúa con una reflexión general sobre el momento actual del jazz, del periodista y crítico de jazz del diario El País, Chema García Martínez. El libro se cierra con un apéndice escrito por Julián Ruesga donde reseña la bibliografía existente en castellano sobre las distintas escenas locales del jazz en Hispanoamérica.

Dos apuntes finales en apoyo del libro. Uno, subrayar como el jazz, igual que otras expresiones culturales, es un mirador privilegiado desde el que visualizar y comprender el funcionamiento de la cultura contemporánea y los nuevos modos de difusión y recepción que han creado los medios de comunicación electrónicos y las industrias culturales. El segundo, destacar que es el único libro en castellano, y uno de los pocos a nivel internacional, que se ocupa del jazz como fenómeno cultural global inscrito en los procesos de mundialización cultural que hoy constituyen la cultura contemporánea.

Adolfo Luján

Tuesday, September 14, 2010

Presentación del libro Experimentaclub/ LIMbO

Comienzos de enero me encontró con mi hijo recién nacido, 40º de calor a la sombra y un par de textos urgentes para escribir. Uno era sobre los inicios de la improvisación libre en Europa, un largo capítulo que saldrá en un libro sobre jazz que, para variar, se editará en España. Mi amigo Julián Ruesga, compilador del opúsculo en cuestión, me anuncia que aparecerá el mes próximo.
El otro, un breve panorama sobre la experimentación sonora en América Latina, era mi contribución al libro Experimentaclub/ LIMbO y será presentado este viernes en la Alianza Francesa. Recuerdo que me sentaba a escribirlo a las 12 de la noche, cuando mi pequeño se dormía y me daba una tregua, con las gota de sudor cayendo sobre la laptop debido al calor insoportable. Cada vez que terminaba unos cuantos párrafos parecía que había estado cargando bolsas en el puerto.
Pero aunque no lo parezca, las cosas se concretan en algún momento y debo decir que Jorge Haro es de las personas más coherentes que conozco a la hora de elaborar y lograr que se cumplan los proyectos.
Así que este viernes, a las 20, nos encontrará reunidos a ambos, junto con Julieta Sepich y el español Javier Piñango -codirector con Jorge del proyecto, que participará desde Madrid on line- discutiendo algunas cuestiones ligadas a la música experimental latinoamericana, reseñando la larga trayectoria de ambos emprendimientos y escuchando un poco de buena música. El texto contiene una compilación de escritos de varios colaboradores y confío en que les resulte una lectura interesante.
Pero además, será una buena ocasión para conocer la música de Ilios, seudónimo del griego Dimitris Kariofilis, creador del sello Antifrost, corresponsable del proyecto (Un)common Sounds e incansable hacedor de sonidos y festivales poco convencionales, quien ocupará el escenario durante la segunda parte del evento. De hecho, entre mis múltiples deudas para con el blog y los lectores, se encuentra la de subir una serie de reseñas sobre sus discos. Así que, aún cuando muchos tal vez deseen prescindir de mi proverbial verborragia, recomiendo que no dejen pasar la rara oportunidad de escuchar a Ilios en vivo.

La cita es entonces en la Alianza Francesa, Córdoba 946, este viernes 17 a partir de las 20hs, en el marco del ciclo Conciertos en el LIMbO. Como de costumbre, con entrada libre y gratuita. Espero verlos por allí.

+ INFO
http://www.conciertosenellimb0.blogspot.com
http://www.limb0.org
http://www.museodeartemoderno.buenosaires.gov.ar
http://www.alianzafrancesa.org.ar

Friday, July 17, 2009

Orwell, Neruda y la incomodidad del caso

La lectura del volumen de Cristopher Hitchens (Why Orwell Matters, 2002) ofreció una imagen épica y honrosa del escritor. Allí Hitchens compara a Orwell permanentemente con sus contemporáneos -donde sobresalen las mezquindades de Raymond Williams, y de una izquierda estalinista que ha sido también la nuestra. Ahora a contracorriente, Liam Julian enumera en un artículo (http://www.hoover.org/publications/policyreview/46506232.html) los “errores de Orwell”, que pueden resumirse en este párrafo:

“Orwell, to put it kindly, does not win the Nostradamus award for prescience. Nor does he win an award for enlightened public policy. At one point, he pressed for capping individual incomes in Britain such that no person would earn more than ten times the salary of the lowest-paid worker. An unworkable plan, obviously, and that Orwell would suggest it betrays an ignorance of politics, policy, and human nature. It also betrays an ignorance of Frédéric Bastiat’s wisdom about the relationship between liberty and equality — viz, that mandating the latter will always destroy the former. Orwell advocated nationalizing not a few things, too: all major industry, all agricultural land, and all privately run schools. It is striking that the author of 1984 would write, approvingly, that at “the moment that all productive goods have been declared the property of the State, the common people will feel, as they cannot feel now, that the State is themselves”.

En comunión de ideas, un chileno, Roberto Ampuero, decidió ir a contracorriente del mayor poeta chileno, aunque envalentonado por la ficción -lo que no impidió que todo se halla convertido en un estimulante caso literario. Ampuero acaba de publicar un policial -llamado justamente El caso Neruda, donde brillan los “errores” del poeta: básicamente sus relaciones con las mujeres, y el oportunismo en política. Sí, sí: ya lo había hecho Jorge Edwards en su Adiós Poeta (1990), pero con mucho tongue in cheek.

Sergio Di Nucci

Wednesday, July 08, 2009

La palabra justa

Cecilia Noriega nació en París -“circunstancialmente”, como ella misma dice-, en septiembre de 1958. Pero vivió y trabajó en Rosario, en la provincia de Chaco, finalmente en Buenos Aires. Escribió tres volúmenes de poesía (Encuentro, Collar de los Abalorios, Mariposa de la Noche, su última obra, que ha publicado en 2008 Ediciones Ultimo Reino). Y además, junto a Nicolás Cócaro, un libro de ensayos acerca de los años de iniciación de Julio Cortázar. Hablamos de su última obra, que reúne poemas escritos a lo largo de más de una década. Para el lector de ellos, acaso resulte grato un rasgo, que resulta ejemplar en “Exquisita tristeza”. Allí CN propone una descripción sensual de impresiones que son del todo áridas. ¿Coincide la autora con esto?

-Es un lindo elogio. Creo que mi poesía es absolutamente sensualista. Esa es mi forma sin dudas. A mí también me gusta mucho ese poema, y no todos me gustan...

- Hay palabras que aparecen con frecuencia, como si fueran revelatorias de algo (más allá del efecto poético en que están siendo utilizadas). Una de ellas es la palabra “azul”. ¿Se trata de una cita encubierta –un homenaje- al Azul de Rubén Darío? E incidentalmente, ¿está o ha estado Darío entre tus poetas predilectos? ¿No te fastidia si te pregunto por tus influencias literarias, algo así como un listado de quiénes han sido tus admirados “maestros” o “maestras”, en poesía?

-Azul más bien tiene que ver a nivel simbólico y hasta espiritual con "lo profundo", Darío es un referente en la poesía desde ya pero no está entre mis preferidos. Te cuento algunos de ellos: Borges, Pizarnik, Molinari, Molina, Storni, Eluard, Prévert, Trakl, Rilke, Longfellow, Whitman, Blake, Quasimodo, Montale, Bandeira, Drumond de Andrade, Reynaldo Arenas, Octavio Paz, Tagore, los haikus zen... También la tradición de escritores y poetas franceses. El francés es mi segunda cultura sin dudas, y las francesas, entre ellas Duras y Yourcenar.

-El siglo XX ha retomado hasta el cansancio (y con estridencia) la idea romántica de que el lenguaje traiciona el pensamiento, de que fatalmente existe una incongruencia constitutiva entre lo que se piensa o se siente y lo que se dice o se escribe. (Adorno “después-de-Aushcwitz-no-hay poesía”, Foucault en Las palabras y las cosas, mucho del post-estructuralismo francés -y sus avatares en los departamentos de literatura de las principales universidades norteamericanas, y un largo etcétera). Otras corrientes, otros pensadores –menos famosos- dicen exactamente lo contrario: que quienes aseguran que hay estados íntimos intraducibles a un lenguaje común, incomunicables por “complejos”, revelan algo de desconocimiento de los recursos retóricos del lenguaje, y todas sus potencialidades. En tus poemas veo una aceitada relación entre sentimientos únicos, y su expresión concreta, exacta o convincente, verosímil, que permite la empatía entre el lector y lo que contás. Si te parece oportuno el tema, ¿tenés una opinión sobre el tema de las relaciones (peligrosas desde luego) entre el lenguaje y la vida? Si un poeta renuncia al lenguaje con el pretexto de lo inefable de ciertas experiencias, ¿no renuncia a la entera vocación libertaria y liberadora que ha venido desplegando el arte, desde sus comienzos hasta hoy?

- Sí a tu última pregunta. El misterio de la poesía está en estas relaciones peligrosas, sin duda. Yo encuentro que el lenguaje siempre tiene una vuelta para encontrar, eso, justo eso es la poesía. Para mí es un trabajo de orfebre, dejar que emerja desde las profundidades la metáfora justa, que acaso sea justamente la palabra inefable.

-La soledad, como se señala en la contratapa, es un highlight de esta compilación. Otro es una geografía más bien silvestre, de valles o bosques, montañosos o no, o pinares: hierbas y árboles, el viento y la luna, la oscuridad del outdoor (y no la domesticidad de la casa familiar, y todas sus seguridades), escenarios que parecen enfatizar esa desnuda y franca soledad. ¿Existen esos lugares en el plano biográfico? Y si sí: ¿son ubicables, han sido fundacionales en el desarrollo de tu personalidad, dónde se encuentran?

- Sin duda y Aledo Meloni, que escribió la contratapa, lo sabe tanto. Los lugares sagrados son: el Pinamar de mi infancia, el litoral de mi huída de Buenos Aires, me fui en los 80 a estudiar Letras, cerrada aquí por la Dictadura, Chaco, Corrientes donde viví 10 años de mi vida, tuve a mis 2 hijas. El sur y la montaña y el lago, San Martín de los Andes, Bolivia y el lago Titicaca, la India en otro nivel. La naturaleza es mi hogar.

Sergio Di Nucci

Wednesday, February 04, 2009

Más allá del rock: Canterbury, Krautrock, RIO y otras maravillosas deformidades musicales


Se ha publicado el libro Más Allá del Rock escrito por el equipo de colaboradores de la revista Parabólica. La edición corre a cargo de Julián Ruesga y Norberto Cambiasso y los diferentes capítulos del libro están escritos por:


Norberto Cambiasso (Introducción)

Julián Ruesga (psicodelia y progresiva británicas)
Luis Clemente (música progresiva en España)

Blas Fernández (post rock)

Humberto Luna (rock progresivo en América Latina y Rock In Opposition)

Vidal Romero (Krautrock)

Alfredo Rosso (Canterbury)


El libro presenta un panorama de las músicas progresivas y experimentales en un amplio abanico de países en el período 1965-1980. Un territorio casi inexplorado en lengua española, que esperamos sirva para obtener unas cuantas revelaciones parciales sobre el éxtasis y pervivencia de una música de dimensiones planetarias pero con rasgos inevitablemente locales. Se recorre el trabajo de numerosas bandas que fundieron referencias radicalmente diversas, creando nuevas síntesis musicales apartadas de la ortodoxia del rock. Esto supuso principalmente la creación de un espacio musical sin precedentes en la música popular occidental que reflejó los cambios sociales, culturales y tecnológicos que se estaban produciendo. No se habla de un estilo musical determinado sino de una actitud, de distintas corrientes musicales asociadas a la instrumentación rock y caracterizadas por un enfoque marcadamente experimental y ecléctico.


220 Páginas

17x24 cm

ISBN: 978-84-87731-74-7







Lo de arriba es la gacetilla de presentación de un libro que he compilado junto con Julián Ruesga Bono. Es un emprendimiento conjunto entre periodistas argentinos (Alfredo Rosso, Humberto Luna y yo) y colegas españoles (Ruesga, Blas Fernández, Luis Clemente y Vidal Romero)


El libro se editó en España y estoy viendo la manera de que se pueda conseguir en Argentina. Mientras, pueden bajarse un PDF con las primeras páginas aquí: http://www.rollingstone.com.ar/nota.asp?nota_id=1095801
Que lo disfruten!!

Friday, August 31, 2007

Faust: This is the time we are in love with.


¡Por fin un libro sobre Faust!, tal vez la banda más legendaria de todo el rock alemán de los setenta. Y debo decir que, a juzgar por lo que se lee en Faust. Stretch out time: 1970- 1975, su autor, Andy Wilson, se muestra a la altura de la tarea. Habrán ayudado sus diez años como webmaster de las Faust pages, excelente recopilación en inglés de todas las cosas fáusticas de ayer, de hoy y de mañana.
Puesto que lo esencial es invisible a los ojos, no es nada sencillo explicar los méritos de este opúsculo de módicas pero inteligentes 200 páginas. La parte central de Strech out time (algo así como el tiempo extendido) consiste en una lectura detallada -disco por disco y tema por tema- de su opus clásico: Faust I, So Far, Outside the Dream Syndicate (con Tony Conrad), Faust Tapes, Faust IV, Munich & Elsewhere. Los comentarios son atinados la mayoría de las veces pero me temo que resultarán arduos para quien no esté al tanto de su discografía. De hecho, sólo se aprecian en la medida en que uno los repasa mientras escucha los discos. No obstante, un análisis tan puntilloso de las canciones, a riesgo de ser un tanto fastidioso, parece la opción más prudente ante las versiones cruzadas y contradictorias acerca del devenir de Faust, cosa que sus miembros se encargaron de alimentar para ensanchar la leyenda. En este aspecto, la elección de Wilson es claramente hermenéutica y, a diferencia de tanta prensa actual, arriesga interpretaciones personales y argumenta sus posiciones con convicción.
Una introducción autobiográfica traduce nuestra inveterada costumbre de periodistas de participar del asunto contando la historia de nuestra recepción de la banda (cómo llegué a Faust por primera vez, etc., etc.) pero no aporta demasiado. Un intento por ubicar al grupo en el contexto del kraut-rock tiene sus momentos aunque peque de una generalidad excesiva. El capítulo siguiente ofrece en cambio lo más parecido a una versión definitiva de los comienzos de Faust a la que podemos aspirar hoy día. Es en los dos últimos -una reflexión sesuda acerca del tiempo en la música y una comparación con la obra de Zappa- donde aparece el mejor Wilson. El primero justifica el título del libro (que ahora bautiza también a uno de los múltiples fragmentos que componen el Faust Tapes) con una larga disquisición acerca del tiempo muerto y vacío de la música mercantilizada, un razonamiento que no oculta su deuda adorniana.
El otro asume a Zappa como una de las influencias prominentes de Faust (junto con Velvet Underground) pero demarca el territorio que distingue las veleidades de alta cultura del norteamericano en relación con el anarquismo irresponsablemente encantador de los alemanes. Me hubiera gustado leer también un análisis ampliado que señalara la importancia de ambos (Zappa y Velvet) en el rock alemán de la época. Y algunas páginas que aludieran al antecedente de los Monks, extraordinaria banda antibeat de GIs a los que Irmler (el tecladista de Faust) viera, en su adolescencia, en una memorable aparición televisiva en el Beat Club. Seguro que allí se sembraron las semillas de lo que poco después sería el tema más celebrado de los germanos: “It´s a Rainy Day (Sunshine Girl)”.
Sin embargo, no se dejen engañar por mis exagerados reparos de fanático. El libro abunda en revelaciones parciales. Y es el tono ideológico (bastante marxista, debo decir) que le imprime su autor lo que lo vuelve interesante. No hay aquí concesión alguna al pop comercializado (maravilloso el momento en que Wilson acusa al inflacionado periodista británico Paul Morley de detentar un “populismo bovino”) y sí, en cambio, un conocimiento muy profundo de la música y el arte experimentales. Wilson es consciente del medio politizado de la nueva izquierda en el que participaba Uwe Nettelbeck, de las pretensiones mercantilistas del sello Virgin ocultas tras su retórica avant-garde, de ciertas inspiraciones del arte moderno (del suprematismo a Fluxus) y de una oscurísima y fascinante cadena de combos que deben algo de su estética y de su sonido a las anticipaciones faustianas: DDAA, Doo-dooettes, Homosexuals, S/T, Ectogram, Nurse with Wound (NWW) y demás.
Completan el libro una bibliografía acotada pero importante, una detallada discografía, una buena cantidad de fotos (en blanco y negro, puesto que la edición del texto es autoproducida), el mítico manifiesto que la banda entregó en sus recitales británicos del ’73, y notas y artículos de la época desperdigados aquí y allá. Los amantes del gossip hallarán también una considerable provisión de anécdotas disparatadas sobre los días álgidos de uno de los grupos fundacionales del rock experimental.

Tuesday, September 21, 2004

Los primeros pasos del Rock Chileno

Se Oyen Los Pasos (titulo basado en “We can hear the steps”, canción perteneciente a la banda Los Vidrios Quebrados) es el flamante libro del escritor y músico chileno Gonzalo Planet, quien documenta la sabrosa historia de los primeros años del rock chileno en un período que comprende desde 1964 hasta 1973.
Una de las grandes virtudes de Planet es la eficaz manera de entregar la visión o postura ideológica que tuvieron las bandas de aquel entonces. De cómo la ultra conservadora sociedad chilena, la falta de recursos tecnológicos y la posterior dictadura militar fueron elementos decisivos para marcar hasta estos días el desarrollo y evolución del rock chileno.

Los inicios de la década de los 60’s estuvieron dominados por La Nueva Ola, un inofensivo destilado rockero en el que los artistas interpretaban versiones de éxitos probados en los Estados Unidos, logrando impresionantes cifras de ventas. Fue tal el suceso de esta Nueva Ola que logró opacar sin problemas a una banda que cambiaría el mundo para siempre como The Beatles.
En este panorama de desinformación absoluta, el prototipo de chico rockero estaba conformado por jóvenes de clase acomodada que tenían acceso a viajar a Europa y Norteamérica y podían traer instrumentos, amplificadores, efectos y discos que en aquel entonces eran imposibles de hallar en el país. En este marco aparecieron las primeras bandas locales, siendo la gran mayoría de ellas ideológicamente inofensivas. La indiferencia de esas bandas ante un periodo de cambios perjudicó su exposición pero marcó también una constante histórica en el desarrollo del rock local: la falta de credibilidad. De aquí se puede intuir el suceso social que tuvo una banda como Los Prisioneros casi dos décadas mas tarde.

Al poco tiempo y durante el gobierno del presidente Salvador Allende se agudizó la polarización política y social, donde los rockeros no pudieron encajar en ninguno de los dos bandos. La izquierda los acusaba de seguir las tendencias imperialistas por el hecho de cantar en inglés, tocar guitarras eléctricas y emular a las bandas angloparlantes. Por otro lado, la derecha los trataba de drogadictos y degenerados por usar el pelo largo. Así y todo, los músicos se las arreglaron como pudieron para editar discos hasta que llegó el nefasto 11 de Septiembre de 1973, día en que los militares tomaron el poder.
Resulta escalofriante el capítulo dedicado al pronunciamiento militar y comprobar como gran parte del patrimonio musical chileno fue incinerado o tirado a la basura. El aparato represivo terminó por surtir efecto rápidamente y así se produjo un cortocircuito estético e informativo que mermó toda posibilidad de desarrollo artístico y discográfico para las bandas. Muchas optaron por emprender retirada y las menos continuaron su trabajo en medio de la absoluta clandestinidad o emigraron a otros países como en el caso de Los Jaivas, quienes luego de un fructífero período en Argentina emprendieron rumbo a Francia.

Se Oyen los Pasos está lleno de sabrosas anécdota e historias relatadas por los protagonistas de aquellos años. Una completísima discografía está disponible en uno de los apéndices del libro y no es descabellado pensar que este libro pueda ser el documento definitivo de los primeros días del rock chileno. El texo dedica capítulos especiales a todas las bandas que tuvieron algo importante que decir en aquellos días, desde sus curiosos orígenes hasta sus abruptos finales, casi todos truncados por una serie de fenómenos sociales que terminaron por aturdir a varias generaciones de jóvenes chilenos.

Se oyen los pasos puede ser conseguido a través de:

seoyenlospasos@yahoo.com

matorral_@hotmail.com

Iván Daguer